Desde muy pequeños niños y niñas muestran interés en la televisión, el sonido, las imágenes, los colores, el movimiento llaman su atención desde muy temprana edad, por períodos cortos de tiempo. Sin embargo conforme los niños y niñas crecen también aumenta el tiempo que pueden permanecer frente al televisor, llegando a varias horas diarias en las etapas preescolar y escolar, dejando de lado otro tipo de actividades.
Como todo aquello que nos ofrece la tecnología lo importante es el uso que nosotros le demos, y la televisión no es la excepción. Es necesario que el adulto establezca el control y de esto dependerán los resultados que podamos ver en el niño e la familia.
Como todo aquello que nos ofrece la tecnología lo importante es el uso que nosotros le demos, y la televisión no es la excepción. Es necesario que el adulto establezca el control y de esto dependerán los resultados que podamos ver en el niño e la familia.
Desde los primeros meses de vida los bebés se pueden beneficiar por ejemplo de videos educativos especialmente diseñados para la estimulación adecuada también esto gracias a la televisión.
A nivel educativo existen varios aspectos positivos como un mayor desarrollo de vocabulario, ampliar conocimientos sobre diversos aspectos específicos como el mundo animal, apoyo en los procesos d aprendizaje especialmente de niños preescolares. Actualmente existen programas que estimulan el aprendizaje de otro idioma (inglés), y además la posibilidad de escuchar programas infantiles en otra lengua.
Además los niños y niñas no miran solamente programas infantiles, sino noticieros o programas que son vistos por los adultos, en este caso es necesario aprovechar estas situaciones para aclarar dudas y brindar explicaciones,
Sin olvidarnos que la televisión es un gran instrumento de entretenimiento.
Es fundamental ser selectivos, tomar en consideración la edad de los niños y niñas y su nivel de madurez.
Si revisamos el contenido de programas infantiles muchos están cargados de violencia, incluso los dibujos animados (no solo los infantiles sino la programación en general). En el mundo de la fantasía pueden ocurrir cosas imposibles de realizar en la vida real lo cual puede confundir a los niños y niñas o promover ciertos temores.
Los niños suelen luego dramatizar en el juego lo que han observado, creando agresividad en el grupo, lo que comienza como un juego termina en pelea, o también existe la posibilidad de trasladar sentimientos violentos a la vida real. El nivel de sensibilidad de cada persona es diferente por lo cual no a todos afectará de la misma forma.
Existen casos en que los niños adoptan actitudes de héroes de la pantalla, asumiendo sus papeles en su vida, dificultando su identidad personal y también creando situaciones peligrosas al querer imitarlos.
¿Qué hacer?
Los padres deben establecer las reglas con respecto al uso de la televisión
- Determinar un tiempo destinado a ver la televisión
- establecer el horario para esta actividad
- primero cumplir con sus responsabilidades, en caso de niños preescolares y escolares especialmente
- Estar informados como padres de los programas que les gustan a los niños, mirarlos con ellos para poder seleccionarlos, también sera otra oportunidad para abrir el diálogo, conversar con ellos, entender de qué nos hablan y así analizar con ellos los personajes, qué es lo que más les gusta y por qué, ayudarlos a discriminar lo real de lo irreal, etc.
- Fomentar actividades físicas ya que frente a la TV. los niños no actúan son observadores pasivos.
- Ayudar a los niños y niñas a encontrar otras actividades que pueden realizar en compañía de sus padres, otros niños, o personas encargadas de su cuidado.
- No es recomendable que los niños tengan TV. en su dormitorio.
- Aprovechar programas educativos.
- Luego de terminarse el programa que se está mirando apagar la TV. es decir no mantenerla aprendida mientras hacemos otras actividades.
- Se conoce que la televisión puede romper la comunicación, más ahora que se cuenta con varias televisiones en el hogar, cuando se mira un programa familiar juntos pero nadie habla mientras dura el mismo, o cuando se mira la TV. mientras se realiza otra actividad importante como por ejemplo durante las comidas.
- Escuchar al niño o niña y prestarle atención cuando se dirige al adulto que está viendo con interés algún programa.
Lo que los niños y niñas miren y escuchen el la televisión debe estimular el diálogo con ellos sobre los diversos temas que actualmente se tratan en ella, ya sean programas infantiles o no,es parte del mundo en que viven.
Estar alerta al comportamiento de los niños y niñas para determinar en qué forma influye en su conducta la televisión ya que tampoco se puede generalizar cada niño y niña es diferente.
La televisión
"La profesora ha pedido a sus alumnos que imaginen qué animal o cosa les gustaría ser y por qué. Y un niño de ocho años responde que a él le hubiera encantado nacer como televisión.
¿Por qué? -interroga sorprendida la maestra
El pequeño duda un instante, sonríe y replica con firmeza.
Porque así mis padres me mirarían más, me cuidarían mejor, me prestarían mayor atención, impondrían silencio a los demás cuando yo hablase, y no me mandarían a la cama en medio del juego, igual que ellos no se acuestan en media película."
Tomado de libro El poder invisible del amor, colaboración: Sergio Arico.
Los niños suelen luego dramatizar en el juego lo que han observado, creando agresividad en el grupo, lo que comienza como un juego termina en pelea, o también existe la posibilidad de trasladar sentimientos violentos a la vida real. El nivel de sensibilidad de cada persona es diferente por lo cual no a todos afectará de la misma forma.
Existen casos en que los niños adoptan actitudes de héroes de la pantalla, asumiendo sus papeles en su vida, dificultando su identidad personal y también creando situaciones peligrosas al querer imitarlos.
¿Qué hacer?
Los padres deben establecer las reglas con respecto al uso de la televisión
- Determinar un tiempo destinado a ver la televisión
- establecer el horario para esta actividad
- primero cumplir con sus responsabilidades, en caso de niños preescolares y escolares especialmente
- Estar informados como padres de los programas que les gustan a los niños, mirarlos con ellos para poder seleccionarlos, también sera otra oportunidad para abrir el diálogo, conversar con ellos, entender de qué nos hablan y así analizar con ellos los personajes, qué es lo que más les gusta y por qué, ayudarlos a discriminar lo real de lo irreal, etc.
- Fomentar actividades físicas ya que frente a la TV. los niños no actúan son observadores pasivos.
- Ayudar a los niños y niñas a encontrar otras actividades que pueden realizar en compañía de sus padres, otros niños, o personas encargadas de su cuidado.
- No es recomendable que los niños tengan TV. en su dormitorio.
- Aprovechar programas educativos.
- Luego de terminarse el programa que se está mirando apagar la TV. es decir no mantenerla aprendida mientras hacemos otras actividades.
- Se conoce que la televisión puede romper la comunicación, más ahora que se cuenta con varias televisiones en el hogar, cuando se mira un programa familiar juntos pero nadie habla mientras dura el mismo, o cuando se mira la TV. mientras se realiza otra actividad importante como por ejemplo durante las comidas.
- Escuchar al niño o niña y prestarle atención cuando se dirige al adulto que está viendo con interés algún programa.
Lo que los niños y niñas miren y escuchen el la televisión debe estimular el diálogo con ellos sobre los diversos temas que actualmente se tratan en ella, ya sean programas infantiles o no,es parte del mundo en que viven.
Estar alerta al comportamiento de los niños y niñas para determinar en qué forma influye en su conducta la televisión ya que tampoco se puede generalizar cada niño y niña es diferente.
La televisión
"La profesora ha pedido a sus alumnos que imaginen qué animal o cosa les gustaría ser y por qué. Y un niño de ocho años responde que a él le hubiera encantado nacer como televisión.
¿Por qué? -interroga sorprendida la maestra
El pequeño duda un instante, sonríe y replica con firmeza.
Porque así mis padres me mirarían más, me cuidarían mejor, me prestarían mayor atención, impondrían silencio a los demás cuando yo hablase, y no me mandarían a la cama en medio del juego, igual que ellos no se acuestan en media película."
Tomado de libro El poder invisible del amor, colaboración: Sergio Arico.